España, Italia, Túnez y China son los países de origen de los veinte aceites de oliva virgen extra que han obtenido este año este reconocimiento a la calidad.
El Consejo Oleícola Internacional (COI) se complace en anunciar los ganadores de la 26ª edición del Premio Mario Solinas de Calidad, que continúa su trayectoria de más de dos décadas destacando la excelencia de los aceites de oliva virgen extra (AOVE) a nivel mundial.
A la presente edición –convocada en julio de 2025–, se presentaron a concurso 122 aceites procedentes de Argelia, China, España, Francia, Grecia, Irán, Italia, Jordania, Marruecos, Portugal y Túnez. Estos aceites han sido enviados por productores individuales, asociaciones y empresas envasadoras y, según las bases del concurso, se clasificaron en las siguientes categorías: frutado verde intenso, frutado verde medio, frutado verde ligero, frutado maduro, pequeños productores y envasadores.
Los aceites presentados en esta edición han sido sometidos a un proceso riguroso de evaluación sensorial, utilizando la plataforma IOC Panel, desarrollada por la Fundación del Olivar. El jurado internacional, formado por nueve expertos catadores, evaluó los aceites participantes según las sensaciones olfativas, gustativas y retronasales de cada muestra, así como su armonía, complejidad y persistencia.
“Este concurso reafirma el compromiso del COI con la excelencia en la producción de aceite de oliva virgen extra, reconociendo el arduo trabajo y la dedicación de quienes transforman las aceitunas en un producto único y saludable. También persigue el objetivo de mostrar al consumidor la diversidad de sensaciones gustativas y olfativas que ofrecen estos aceites”, declaró Jaime Lillo, director ejecutivo del COI.
La ceremonia de entrega de premios se celebrará el 18 de junio de 2026 en la sede del COI en Madrid, donde se rendirá homenaje a los ganadores.
Puede leer aquí la lista completa de los ganadores.
Un producto lleno de matices

El Premio Mario Solinas fue instaurado en 1993 como homenaje al Profesor. Mario Solinas, quien desempeñó un papel crucial en el desarrollo del primer método científico para la evaluación organoléptica del aceite de oliva virgen.
A diferencia de otros alimentos, la calidad del aceite de oliva virgen no solo se basa en parámetros químicos, sino también en la percepción sensorial de estos atributos, que varían según la variedad de la aceituna, el clima y las técnicas de extracción. Este proceso, que combina la ciencia con la experiencia humana, asegura la autenticidad y transparencia del mercado, promoviendo la excelencia en la producción de aceite de oliva virgen extra (AOVE) y, en última instancia, protegiendo al consumidor.
El análisis sensorial permite clasificar los aceites de oliva vírgenes extra según sus características organolépticas, como el frutado, y la presencia de otros atributos positivos como son el amargor y el picante.. Estos atributos, evaluados por paneles de cata reconocidos por el COI, definen la identidad sensorial de cada aceite y son esenciales para categorizarlo como frutado verde (intenso, medio o ligero) o maduro.
A lo largo de los años, el COI ha expandido el alcance del premio incorporando una edición organizada en el hemisferio sur a partir de 2024, con el objetivo de abarcar la diversidad de orígenes, variedades y climas que enriquecen el mundo del aceite de oliva virgen extra.

