El Consejo Oleícola Internacional (COI) celebró el jueves 18 de junio en su sede de Madrid la ceremonia de entrega de la 26.ª edición del Premio a la Calidad Mario Solinas del Hemisferio Norte, una cita que reunió a productores, representantes institucionales, expertos, miembros del jurado internacional y profesionales del sector para rendir homenaje a la excelencia y a la diversidad de los aceites de oliva virgen extra.
La ceremonia contó con la participación de representantes de 16 países miembros del COI: Arabia Saudí, Argelia, Azerbaiyán, Bosnia y Herzegovina, Irán, Jordania, Líbano, Marruecos, Montenegro, Pakistán, Palestina, Sudáfrica, Túnez, Turquía y Uruguay. También se unieron a la celebración representantes del mundo gastronómico y de la comunidad científica, entre ellos Luis Suárez de Lezo, presidente de la Real Academia de Gastronomía, y de su directora, Elena Rodríguez, reflejo de los estrechos vínculos entre la gastronomía y la cultura del aceite de oliva virgen extra.
El acto fue inaugurado por el director ejecutivo del COI, Jaime Lillo, quien destacó el papel del concurso como una de las iniciativas más emblemáticas de la organización para promover la cultura de la calidad:
“Detrás de cada aceite premiado hay años de experiencia, conocimiento y dedicación. Con los Premios Mario Solinas queremos reconocer el esfuerzo de quienes trabajan cada día para alcanzar los más altos estándares de calidad y contribuir al prestigio internacional del aceite de oliva virgen extra. La calidad es uno de los principales motores de crecimiento y diferenciación del sector, y apoyar a los productores que apuestan por ella forma parte de la misión del COI”.
Creado en 1993 en homenaje al investigador italiano Mario Solinas, uno de los impulsores del método científico de evaluación organoléptica del aceite de oliva virgen, el concurso se ha consolidado como una referencia mundial para reconocer la excelencia y fomentar la mejora continua en toda la cadena de valor del sector.
En esta edición se presentaron 122 aceites procedentes de once países, de los cuales veinte fueron distinguidos por sus excepcionales cualidades sensoriales. Los aceites premiados, procedentes de España, Italia, Túnez y China, fueron seleccionados por un jurado internacional compuesto por expertos de reconocido prestigio.

Durante la ceremonia, Mercedes Fernández, jefa de la Unidad de Normalización e Investigación del COI, puso en valor la riqueza y diversidad de los aceites reconocidos:
“Cada uno de los aceites reconocidos en esta edición posee una personalidad propia. Sus aromas, sabores y matices son el resultado de la variedad de aceituna, las condiciones de cultivo y el saber hacer de los productores. Estos premios permiten mostrar al consumidor la extraordinaria riqueza sensorial del aceite de oliva virgen extra y animarle a descubrir nuevos perfiles y experiencias gastronómicas.”.
Entre los galardonados se encontraban cooperativas centenarias, pequeñas almazaras familiares y empresas presentes en los principales mercados internacionales, todas ellas unidas por una misma filosofía: la búsqueda de la excelencia.
La clausura corrió a cargo del director ejecutivo adjunto del COI, Abderraouf Laajimi, quien recordó que los Premios Mario Solinas son mucho más que una competición:
“Cada aceite premiado representa un territorio, una tradición y el trabajo de hombres y mujeres comprometidos con la excelencia. Estos premios celebran la diversidad del mundo del olivo y ponen de manifiesto que la calidad sigue siendo el mejor embajador del aceite de oliva virgen extra”.
La ceremonia fue presentada por Álvaro de los Santos, presentador de Telemadrid, y también contó con una actuación de Marina Carmona, artista perteneciente a una reconocida saga de músicos, guitarristas, bailaores y cantaores, que aportó una dimensión cultural a una jornada dedicada a celebrar la excelencia, la tradición y la extraordinaria diversidad del aceite de oliva virgen extra. Para la ocasión, presentó una interpretación inédita del tema de Mediterráneo de Joan Manuel Serrat, una alegoría a la historia común que conecta culturas, territorios y generaciones a través del mar que vio nacer al olivo y que hoy continúa uniendo a tantos pueblos alrededor del aceite de oliva virgen extra.
La excelencia en lo más alto
“Recibir el Mario Solinas nos confirma que el camino que hemos elegido —basado en la producción integrada, la sostenibilidad y la búsqueda constante de la excelencia— es el correcto”, explicó Ana Mónica Fernández de Santaella, de Oleoestepa, primer premio en la categoría de frutado verde medio, al destacar que el reconocimiento es “la mejor recompensa a todo un año de trabajo” y un premio compartido con los agricultores de la cooperativa, “porque la calidad de un gran aceite comienza en el olivar”.
Para Pau Serra Pagès, de la Cooperativa Agrícola de Cambrils, fundada hace 124 años y ganadora en la categoría de frutado maduro, el premio supone “sin duda un reconocimiento a todos los involucrados en la elaboración de un aceite excepcional” y una oportunidad para seguir dando a conocer los aceites de calidad y poner en valor el trabajo de los productores.
Desde China, Xijun Fang, de Longnan Xiangyu Olive Development Co. Ltd., ganador en la categoría de pequeños productores, destacó que el Premio Mario Solinas representa «un reconocimiento a treinta años de compromiso con la calidad» y una demostración de que es posible elaborar aceites de nivel internacional más allá de la cuenca mediterránea.
Por su parte, José Gálvez González, de Oro Bailén, ganador en la categoría de envasadores, subrayó que recibir nuevamente este reconocimiento demuestra que «calidad, consistencia y volumen pueden ir de la mano» y constituye un respaldo internacional a una forma de entender el aceite de oliva virgen extra basada en la excelencia campaña tras campaña.
Para Nino Leone, de Sabino Leone, primer premio en la categoría frutado verde intenso, “este premio representa nuestro duro trabajo y nuestros sacrificios y es el punto de salida porque creemos que la calidad es el presente y el futuro del mundo oleícola”.
El representante del aceite tunecino ganador del primer premio en la categoría frutado verde ligero, Al Kaabi Olive Oil, consideró que recibir la distinción del Mario Solinas como uno de los mejores aceites de oliva virgen extra del año representa un profundo orgullo ya que este premio es el reflejo de todo un sector volcado en la calidad de este maravilloso producto.

Tradición, innovación y excelencia sin fronteras
La diversidad de trayectorias y territorios también estuvo presente entre los segundos premios. Desde Trani, Italia, Maria Francesca Di Martino, de Aziende Agricole di Martino De Luca di Roseto Tupputi Schinosa, destacó el prestigio del certamen del COI en la categoría frutado verde intenso, que considera “el referente con el que evaluar el trabajo realizado a lo largo de toda la campaña, desde el olivar hasta el envasado”.
Para Juan de Dios García Casas, de la granadina O-MED, el reconocimiento por el aceite de oliva virgen extra en la categoría frutado verde medio “reafirma el compromiso con la excelencia, la innovación y el respeto por la tradición olivarera”, valores que han guiado a esta almazara familiar desde hace más de dos décadas.
Desde la Sierra Mágina, Enrique Jesús Muñoz de Gea y Pedro Jesús Ruiz Martínez, de la cooperativa Oro de Cánava, subrayaron que el premio también por su AOVE frutado verde medio reconoce el esfuerzo de cientos de agricultores y supone un importante impulso para seguir llevando la calidad de sus aceites a los mercados internacionales.
Por su parte, Sara Brezmes Docio, de Pago de Valdecuevas, destacó que este reconocimiento en la categoría frutado verde ligero confirma que “la calidad no entiende de fronteras ni de tradiciones establecidas, sino de compromiso, conocimiento y dedicación”, demostrando que es posible elaborar aceites de excelencia en nuevas zonas productoras como Valladolid.
Finalmente, Mossa Domenica, de Frantoio Oleario Mossa Domenica, señaló que el segundo premio Premio Mario Solinas para pequeños productores “no es una meta, sino un punto de partida” para seguir innovando y desarrollando aceites de alta calidad respetuosos con el medio ambiente.
Historias de pasión por el olivar

También desde España, Consolación Molero Alcaide, de la Sociedad Cooperativa Olivarera de Valdepeñas (Colival), tercer premio en la categoría de frutado verde intenso, destacó que el galardón “confirma que el cuidado del olivar y el trabajo realizado durante todo el proceso de elaboración sitúan a la cooperativa entre los productores de aceite de oliva virgen extra más destacados del mundo”.
La emoción también estuvo presente en las palabras de Fátima Centeno Molina, de Olivasur Natural, tercer premio en la categoría de pequeños productores, quien describió el galardón como “la confirmación de que el camino emprendido hace seis campañas era el correcto” y como un reconocimiento al esfuerzo y la pasión de toda una familia comprometida con el olivar y con las generaciones futuras.
Desde Córdoba, Javier Alcalá de la Moneda, de la cooperativa Nuestra Señora de Guadalupe, tercer premio en la categoría de frutado verde medio, destacó que este reconocimiento constituye un homenaje al trabajo de los agricultores y del personal de almazara, y una motivación para seguir avanzando por la senda de la excelencia que ha convertido a Virrey del Pino en uno de los aceites más apreciados por los consumidores.
Entre los mejores del mundo
Además de los aceites galardonados, la ceremonia rindió homenaje a los finalistas de las distintas categorías. Recogieron sus reconocimientos Alberto Yévenes García (Knolive Oils), Águeda María García Anguis (S.C.A. del Campo El Alcázar), Antonio J. Gómez Durillo (Agrícola de Bailén Virgen de Zocueca), Antonio Quel Garrido (S.C.A. San Felipe Apóstol Balcón del Guadalquivir), Petra Villaescusa Arreaza (Aceites Almagre) y Andrés García Gallego (Terraverne 2020), cuyos aceites figuraron entre los mejores de esta edición del concurso.
Uno de los momentos más emotivos del acto fue el reconocimiento al jurado internacional encargado de evaluar las muestras presentadas. En representación del panel de expertos, Elena Díaz y Gema Gómez recogieron el galardón concedido al jurado internacional, cuya labor garantiza el rigor, la independencia y el prestigio de uno de los concursos más reconocidos del sector oleícola mundial.
A través del Premio Mario Solinas, el COI reafirma su compromiso con la promoción de la calidad y con el reconocimiento de quienes, desde el olivar hasta la almazara, trabajan cada día para ofrecer a los consumidores de todo el mundo aceites de oliva virgen extra que representan lo mejor de sus territorios, sus tradiciones y su saber hacer.


